martes, 23 de julio de 2013

.El Martin Fierro de Platón.


La clase pasada había faltado debido a algunas contracciones que estaba teniendo. Les envió material de trabajo para que lean con otro docente. Ese material se refería a la vida y obra de Sócrates. Pensé: me van a mandar al carajo y me faltan todos la prox clase. Llegó la prox clase: me encontré con veinte internos en la puerta del aula. Estaban encendidos. Que si había traído más material de este filósofo. Que si esto, que si lo otro. Que la luz divina. Que el arte de conversar. Que los sofistas, que la teoría de la luz de Einstein. Hasta que si era verdad que Sócrates era un hombre gordo, petizo y feo. No llegamos a sentarnos y el debate ya se había instalado en el ambiente. Cada tanto ingresaba algún alumno nuevo:- Acá la clase de escritura creativa?
Sócrates había sido a lo largo de una semana, material de boca en boca, de pabellón en pabellón.
Corto el careo filosófico para contarles un dato de color de la vida de este filósofo. Lo más pintoresco a mi parecer: Que su madre había sido comadrona, que ayudaba a las mujeres a parir sus hijos y que así Sócrates ayudaba también a las personas a parir. A parir pensamientos.
Tenemos un pacto de que en mis clases solo se habla de arte, en su totalidad. No del sistema. Mucho menos del sistema penitenciario. Pero llego este capítulo: “Un conocimiento correcto conduce a acciones correctas”. Fue inevitable romper nuestro pacto. Retomo y concluyo: Que el arte tiene un orden propio. Propio de cada artista. Que el arte se esconde en el desorden. Que el caos es arte.
“Los que preguntan son siempre los más peligrosos. No resulta igual de peligroso contestar. Una sola pregunta puede contener más pólvora que mil respuestas”.
Que si les voy a responder todas las preguntas. Que no se las voy a responder. Que ese era mi objetivo: Llenar sus cabezas de preguntas y hacer que sus cráneos revienten en preguntas y así escribir sobre todo lo que no sabemos, acercarnos a lo desconocido. Buscar de entendernos. Descubrirnos.
Dándole cierre momentáneo a la filosofía rescato el comentario qué más me movilizo: “ Entonces profe, usté qué dice? Sócrates existió? O Sócrates fue como el Martin fierro de Hernández, pero de Platón?”
Terminamos la clase desmenuzando un texto lleno de imágenes y de preguntas escondidas sobre quienes somos, donde estamos, quien es el otro, donde está el otro. Los internos se conmueven al descubrir que su autor es mujer, argentina y joven. Se llama Clara Muschietti. Acá les dejo el texto. Y nos vamos respondiéndonos: En qué franja estoy?
http://www.no-retornable.com.ar/v1/mujeres/muschietti.html
 
 

.Ser o no ser puto.

Unidad penitenciaria 17. Afilamos nuestros lápices. Leímos hasta llenar el aula de imágenes. Debatimos hasta sentir presión en nuestros cráneos. El motor encendido: empezamos el taller de escritura.
En el medio de un acalorado debate sobre qué es vocación, se destaca este comentario que nos hace estallar en carcajadas:
-"Pero vos no te das cuenta que esto que está pasando es terrible! El ser puto es algo extraordinario porque te hace famoso. Si Rial pone un puto a hablar, a la noche Tinelli pone tres putos. Y al otro día pones el canal de Paraguay para no escucharlos más y resulta que ahí hay seis putos hablando. A donde nos va a llevar esto del raiting como sociedad? "

Concluyendo, les dejo un artículo MUY interesante de Carlos Chernov: Vocación, profesión, mandatos y la enorme herramienta de la creatividad.

http://edant.revistaenie.clarin.com/notas/2010/07/07/_-02204610.htm