jueves, 30 de mayo de 2013

.Una flor.


No puedo escribir porque siento que no tengo nada para decir.

No soy interesante, no pretendo serlo. No me sale ser elegante ni metafórica. Soy intimidantemente franca, lamentablemente. Tengo una imagen. Estoy sentada con un sombrero amarillo en mi cabeza. Es el sombrero más feo que vi en mi vida, imagine en este caso. Trato de vaciar la imagen y logro desaparecer pero ese sombrero queda flotando. Silencio. Un poquito más de silecion. Me gustan los errores y me erotiza lo desmedido. Es porque me gusta tanto observar a los otros que me quedo sin que decir. Sin pensamiento propio. Todos mis pensamientos son meras provocaciones ajenas. Soy tan inútil que ni siquiera me autoprovoco. Pausa. Necesito una pausa para re direccionarme, me estoy mecanizando. Esta postura me queda cómoda, por eso es que se está debilitando.
Hice una pausa porque me distrajo algo que me prometía que iba a suceder un algo importante. No me sucedió nada más que la angustia de haber pensado que algo importante iba a suceder y terminó no sucediendo.
Escucho como gira el lavarropas. Lleva y trae la mugre de un lado para el otro. Cada tanto frena.  Freno: me estoy mimetizando con el lavarropas. Soy tan poco vital que hasta copio su mecanismo. Ahora va a cambiar el agua sucia para enjuagar, puede que si me mantengo moviendo la mugre en algún momento tenga un pensamiento ingenioso, al menos fresco. No me quiero volver a ilusionar con algo interesante. No puedo hacer ni lo que tanto me mostraron cómo se hace. Entonces termino no haciendo nada. Eso será lo que le pasa a tanta gente que no hace nada? No me hace sentir mejor saber que es un sentimiento compartido. Que tristeza. El mundo funciona así: un humano tiene una flor y yo la miro por mi ventana. Entonces cuando llega el otro ser humano a mi casa le digo: me acabo de dar cuenta que todo lo que estuve queriendo este tiempo que no sabía que quería era esto: UNA FLOR. Entonces él me mira asombrado, con ojos de quien descubrió aquello que tanto le fue guardado y me responde: Es todo lo que estamos necesitando. Trabajamos muy duro. Consultamos  con otros miles de humanos de cómo tener la mejor flor, de la mejor manera posible, todo nuestro transcurrir se basa en esa flor y en ese sentimiento que tapamos con la tierra con la que plantamos esa florcita. Ese sentimiento franco y tremendo de saber que no nos sabíamos y nos apropiamos de un algo ajeno por no esperar que el lavarropas termine de cambiar el agua. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario