Devagar es otra cosa que no es despacio, es como algo mucho mas sensual, somo si su traducción fuera: entregarse. Es un despacito cadenciado... como hacer el amor. Un despacito elegante, como as ondas do mar.
martes, 22 de enero de 2013
Que ves? cuando te ves....?
Me encuentro en la instancia más sana del desamor: ahí donde ya no quedan reproches. Distancia. Estoy tan lejos que ya no te siento cercano. Estoy pre sintiendo que tu daño fue mi resarcir: estoy camino a mi encuentro, mi regeneración. Me estoy transformando en esa cosa extraña a la que solía reconocer como: yo misma. Te prometo que nunca nadie más, jamás me va a lastimar el auto estima. Que dejen de estimarme, no me importa, pero el auto des amor, nunca más jamás, nunca.
Esto es lo que sucede cuando la carne se vuelve una: soy Kallsten, soy carne fresca, soy ca.. soy… este, soy… discúlpame, podrías decirme quién soy?.
No soy nada de eso que dijiste. Soy lo que viste, pero elegiste dejar de ver. Y lo que elegiste ver fue: circunstancia. Caos, amor neurótico.
Algunos cuadros caóticos, impresionan, despiertan deseo de posesión, pero al rato cansan la vista, aturden. Uno termina por esconderlos en algún cuarto al que no entra para no encontrarse con lo sórdido de uno mismo.
Ya no soy más eso. Soy lo que puedo ser y por eso me perdono. Te perdono por no haber sido, y te perdono por no perderte en mí, por haberte quedado al margen de mi abismo. Qué lástima. Que lastima quien ama con lo que le sobra de amarse a sí mismo. Es como una mentira. Es como un cálculo. Y yo detesto las matemáticas: cuando algo es medido, es mentiroso.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario